La sociedad va transformándose y se perciben cambios: control de la fecundidad, visibilidad de la violencia contra las mujeres, coexistencia de diversas formas de familia, vuelta de muchos hombres al hogar, se ha mandado a casa a un sector tan masculinizado como el de la construcción, etc.

Los hombres cambian, las nociones de la paternidad cambian, a veces casi a empujones, pero cambian…

Pero para algunos hombres, la libertad de las mujeres sigue significando una especie de “amenaza” a su masculinidad.

La violencia contra las mujeres no es un problema de las mujeres, sino un problema que padecen las mujeres.

Desde todos los ámbitos educativos, el trabajo específico con niños y varones adolescentes emerge como la clave del paso a la siguiente fase, en lo que se refiere a la evolución hacia una sociedad más justa.

En la familia es importante que, especialmente los hombres, se responsabilicen y entiendan bien este punto.

Es necesario aclarar que las actitudes machistas de niños y adolescentes responden siempre a las expectativas que los adultos han puesto sobre ellos. Esta forma de actuar de los varones menores tiene como objetivo encajar en ese modelo rígido de masculinidad tradicional para sentirse “uno más” o para no hacer sentir vergüenza a alguno de sus semejantes, ya que generalmente disentir de ese modelo de masculinidad suele acarrear represalias, sobre todo en la infancia y adolescencia. por tanto, pierde algo de sentido sermonearles o castigarles ante actitudes de este tipo.

Es cualitativamente más potente y transformador que el niño o adolescente vea que en casa las mujeres y los otros varones no solo no aplauden actitudes machistas, sino que las rechazan frontalmente. Otra actitud recomendable es simplemente hacer el vacío a comentarios o formas de hacer que se acerquen a ese modelo tradicional de masculinidad violenta contra las mujeres, dando a entender que esa manera de funcionar no lleva a ningún sitio, hasta que esta vaya perdiendo fuerza.

La escasez de referentes de masculinidad no violenta en la cultura de masas genera que muchos niños y jóvenes tengan dificultades para identificar horizontes distintos a los que mirar, y anden perdidos a la hora de desechar ese patrón tradicional y mirar hacia referentes nuevos.

 

PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LAS NIÑAS DESDE LA FAMILIA

Primera edición: diciembre de 2012

CEaPa puerta del sol, 4 6º a 28013 madrid

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Nunca se entra, por la violencia, dentro de un corazón