Uno de los mitos de la masculinidad que aún cuesta derribar es el de la expresión de la fragilidad y la debilidad. muchos niños siguen recibiendo mensajes que les previenen de mostrar ante los demás sus miedos, debilidades, inseguridades, afectos, carencias, fragilidades, dudas, etc.

Según este mito esconder estas emociones, incluso no sentirlas (lo cual es por cierto imposible) es un signo de fortaleza y valentía.

Prevenir la violencia machista en casa es ser capaces de mostrar a los niños y chicos precisamente lo contrario: la fortaleza y valentía que hay en mostrar los afectos y la vulnerabilidad en un entorno que suele considerarlo vergonzante o sintomático de homosexualidad (entendida esta como algo malo o desviado).

Este bloqueo en la expresión externa de emociones, que suele generar bastantes frustraciones internas, es más frecuente en entornos donde el machismo ocupa más espacio sin dejar cabida a otras formas de pensar, sentir y hacer.

La socialización machista privilegia en los hombres la expresión de la fuerza, la rabia y la ira frente a este otro tipo de emociones más útiles en la resolución de conflictos y en los procesos de comunicación humana.

En una familia en la que se reconocen las aportaciones y formas de hacer de las mujeres que, en el caso concreto de la educación sentimental, han sido tradicionalmente más sabias, es fácil que los niños y chicos atiendan lo que les pasa antes de responder con violencia automáticamente, como les demanda la calle, la tele, algunos adultos, etc.

 

• La sexualidad masculina. Los límites dan libertad

Durante todo su proceso de socialización, los niños que están demasiado expuestos al modelo de masculinidad violenta van interiorizando que su cuerpo es una máquina poderosa, invencible e irrompible. determinados juguetes, videojuegos y personas cercanas no les ayudan a conectar con su realidad corporal.

Ser cuerpo y estar vivo significa la posibilidad de enfermar, lesionarse, necesitar de los demás, estar bien alimentado, descansado y aseado.

La visión que estos niños y adolescentes tienen sobre el cuerpo de las mujeres es todavía más extrema en lo que se refiere a la ausencia de límites y a la carga de violencia. suele ser la visión de un cuerpo absolutamente sexualizado, un objeto permanentemente accesible para un hombre.

Un lugar desde el que empezar a trabajar en la familia con ellos es mostrando los límites de su propio cuerpo masculino a través de actividades Como la danza, el contacto con la naturaleza o el deporte siempre y cuando la competitividad o la agresividad no se acaben apoderando de la actividad deportiva que se escoja.

Es importante que en casa tanto niños como niñas sientan que hablar de sexualidad no es algo despegado o alejado de los afectos y las emociones.

En las familias con adolescentes sería deseable sentarse a hablar sobre la pornografía con tranquilidad y naturalidad. Tanto chicas como chicos, siendo estos últimos los que según todos los estudios lo consumen de manera mucho más habitual, han de entender que el porno es absolutamente irreal. la sexualidad humana es mucho más amplia, compleja y libre. lo ideal es procurar que los menores no tengan acceso al mismo, ya que la noción de sexualidad y de cuerpo femenino que transmite suele ser altamente violenta y sesgada. sin perder el norte con un sistema de prohibiciones que produzca el efecto contrario.

 

 

PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LAS NIÑAS DESDE LA FAMILIA

Primera edición: diciembre de 2012

CEaPa puerta del sol, 4 6º a 28013 Madrid

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Nunca se entra, por la violencia, dentro de un corazón